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La Matutina Digital

Herencia que permanece

Por: Fernanda Zavala Trejo - Ecuador

Deuteronomio 6:6-7

Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes.

Recuerdo una ocasión cuando tenía alrededor de diez años. Esa noche debía predicar en la iglesia, pero no había preparado el tema. A medida que se acercaba la hora del culto, mi preocupación aumentaba, aunque no lo decía.
Mientras pensaba en alguna excusa para no ir, empecé a notar cómo la lluvia golpeaba cada vez con más fuerza el techo de la casa. “Es perfecto”, pensé. Si seguía lloviendo, no me obligarían a ir. Entonces oré: “Señor, no quiero predicar hoy; por favor, haz que llueva más fuerte para poder quedarme en casa, en el nombre de Jesús…”
No había terminado de decir “amén” cuando la lluvia se detuvo.
Hoy sonrío al recordarlo, pero ese día lloré mucho. Estaba asustada y mis padres no entendían lo que me pasaba; solo les dije que no quería predicar. Minutos después, mientras aún lloraba, escuché a mi papá cantar desde otro cuarto un himno que decía:
“No te dé temor hablar por Cristo, haz que brille en ti su luz; al que te salvó confiesa siempre, todo debes a Jesús.”

Al escucharlo, recuperé la calma. Preparé un mensaje corto y fuimos a la iglesia. Mi papá me enseñó a amar a Dios y a compartir su amor con otros. Desde niña me permitió acompañarlo en las actividades de la iglesia y, cuando crecí, me animó a participar en proyectos misioneros.
Hace dos años que mi padre descansa en el Señor.
No ha sido fácil, pero gracias a lo que él y mi mamá sembraron en mí, hoy puedo compartir un mensaje de esperanza.
Hoy oramos por aquellos que son padres. Sepan que su labor no es en vano: sus enseñanzas no se olvidan, y sus oraciones son atendidas por aquel que también es padre. Dios bendiga sus esfuerzos.
Comentarios (2)
Luis Alberto 26/04 08:36

Alabanzas que alegran a Dios y calman nuestro corazón lleno de ansiedad... Gracias Fernanda.

Edgar 26/04 03:53

Qué lindo testimonio

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