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La Matutina Digital
El Mesías no reconocido
Por: Xavier Yanayaco Pallares - Ecuador
Hebreos 12:2
Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe.
Desde adolescente, sentí una profunda fascinación por la historia. Estudiarla podía transportarme a otra época y mostrarme cuán distinta podía ser la sociedad del mundo que yo conocía. A finales de los años noventa, en plena búsqueda de identidad, escuché por primera vez un término que me marcaría: Holocausto nazi. Cada palabra me era familiar por separado, pero juntas me llevaron a investigar, con los limitados recursos de un niño de doce años, un hecho que superaba toda comprensión de la maldad humana.
Descubrir la magnitud de la Shoá quebró algo en mí: intentar dimensionar seis millones de vidas perdidas, campos de exterminio, hornos crematorios, etc. Me surgió una pregunta que me acompañó durante años: ¿Por qué, si eran el pueblo de Dios, tuvieron que sufrir tanto?
En 2024 visité Auschwitz. Estar allí permitió comprender de cerca un dolor que aún marca a un pueblo entero. Tanto sobrevivientes como visitantes hablaban de la esperanza en un Mesías que aún esperan, del cual hablan las Escrituras, pero que no reconocen en Jesús.
Cracovia, la ciudad más cercana a Auschwitz y que en el pasado tuvo una de las mayores concentraciones judías de Europa del Este, hoy muestra sinagogas vacías y ruinas silenciosas. Conocían la Ley, tuvieron a los profetas y fueron el pueblo escogido por Dios, pero su religiosidad les impidió reconocer al Mesías cuando vino.
Hoy es un pueblo que sigue lamentándose en un muro en medio de la guerra.
Descubrir la magnitud de la Shoá quebró algo en mí: intentar dimensionar seis millones de vidas perdidas, campos de exterminio, hornos crematorios, etc. Me surgió una pregunta que me acompañó durante años: ¿Por qué, si eran el pueblo de Dios, tuvieron que sufrir tanto?
En 2024 visité Auschwitz. Estar allí permitió comprender de cerca un dolor que aún marca a un pueblo entero. Tanto sobrevivientes como visitantes hablaban de la esperanza en un Mesías que aún esperan, del cual hablan las Escrituras, pero que no reconocen en Jesús.
Cracovia, la ciudad más cercana a Auschwitz y que en el pasado tuvo una de las mayores concentraciones judías de Europa del Este, hoy muestra sinagogas vacías y ruinas silenciosas. Conocían la Ley, tuvieron a los profetas y fueron el pueblo escogido por Dios, pero su religiosidad les impidió reconocer al Mesías cuando vino.
Hoy es un pueblo que sigue lamentándose en un muro en medio de la guerra.
Hoy nos llamamos el Israel espiritual. Si la tradición o la religiosidad nos ciegan y nos apartan de Jesús, perdemos la esperanza verdadera. Que Dios nos ayude a mantener la mirada clara y fiel en Él.
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