365 amigos
La Matutina Digital
Detenido por la mano de mi ángel
Por: Pedro Salazar Andrade - Ecuador
Salmos 34:7
El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende.
Es grato reconocer los cuidados de Dios y de sus ángeles, en nuestras vidas. "De qué peligros, vistos o no vistos, hayamos sido salvados por la intervención de los ángeles, no lo sabremos nunca hasta que a la luz de la eternidad veamos las providencias de Dios" (DTG 207).
Un día de trabajo, saliendo a cumplir una tarea más de mis labores, llegué a una intersección de vehículos muy peligrosa donde cruzaban varios automóviles a mucha velocidad. Al estar el semáforo en rojo, me alisté a cruzar. El peligro se avecinaba, pero no imaginé que ese semáforo permitía cruzar en rojo a los vehículos que venían del lado izquierdo, justo del lado en que yo me encontraba. Cuando procedía a dar el primer paso, entró una llamada a mi teléfono. Procedí a contestar quitando mi vista del panorama, porque para mí era lógico que todos los vehículos se tenían que detener.
¡Gran error! Justo en ese momento, sentí una mano en mi pecho que me detenía con tal fuerza que no me permitió avanzar. Casi instantáneamente, pasó a mi lado una moto a toda velocidad. Fui librado de una desgracia segura. Todo esto pasó en fracciones de segundos.
Al saber que no había nadie a mi lado, entendí que había sido detenido por la mano de mi ángel. Los ángeles no solo nos cuidan, también dan informe de cada cosa que hacemos.
Vivamos pensando que Él cuida y vigila cada paso que damos, y agradezcamos a Dios por aquello.
Un día de trabajo, saliendo a cumplir una tarea más de mis labores, llegué a una intersección de vehículos muy peligrosa donde cruzaban varios automóviles a mucha velocidad. Al estar el semáforo en rojo, me alisté a cruzar. El peligro se avecinaba, pero no imaginé que ese semáforo permitía cruzar en rojo a los vehículos que venían del lado izquierdo, justo del lado en que yo me encontraba. Cuando procedía a dar el primer paso, entró una llamada a mi teléfono. Procedí a contestar quitando mi vista del panorama, porque para mí era lógico que todos los vehículos se tenían que detener.
¡Gran error! Justo en ese momento, sentí una mano en mi pecho que me detenía con tal fuerza que no me permitió avanzar. Casi instantáneamente, pasó a mi lado una moto a toda velocidad. Fui librado de una desgracia segura. Todo esto pasó en fracciones de segundos.
Al saber que no había nadie a mi lado, entendí que había sido detenido por la mano de mi ángel. Los ángeles no solo nos cuidan, también dan informe de cada cosa que hacemos.
Vivamos pensando que Él cuida y vigila cada paso que damos, y agradezcamos a Dios por aquello.
Apreciado amigo Dios está velando por ti en todo momento, él desea que tu vida sea protegida para que se la entregues, le sirvas, te salves y para encontrarnos con nuestro Señor Jesús.
Comentarios (0)
Nuestra Comunidad Global
Usuarios conectados a la Matutina Digital